PREGUNTA: ¿Tsomanotik es o fue un sueño; se cumplió, esta cumpliéndose o está lejos de llegar; cuanto esfuerzo les ha costado o que obstáculos han encontrado, de qué manera el procesos de hacerlo realidad les ha dejado algo o les ayudado y finalmente, si creen que es posible lograrlo o no y por qué?
Daniel Barrios
Tsomanotik… ¿un sueño? Más que un sueño, Tsomanotik es la manifestación de una búsqueda constante. No se ha terminado.
Es un descubrimiento continuo de cómo salir de nuestra zona de confort, es un camino en el que nos vimos caminando de pronto, hacia un fin desconocido y a la vez deseado. Busca satisfacer anhelos profundos, relacionados con “el otro”, “los otros”. Busca ofrecer opciones a una humanidad en decadencia a través de la sustentabilidad y la solidaridad. Podemos decir que más que un sueño que se cumple, es un sueño que evoluciona y nos sigue arrastrando hacia un fin todavía desconocido.
De todos los esfuerzos, que no han sido pocos, el que me parece ha sido el más fuerte es el de la evolución del elemento humano. Parecía imposible, pero finalmente, después de mucho aprendizaje y problemas, hemos logrado, hasta ahora, un equipo estable, apropiado del proyecto y comprometido.
Como toda búsqueda, nos ha causado decepciones, a tal punto que ha habido momentos en que queremos terminar con todo y salir corriendo, sin embargo ha habido momentos sublimes, cuando leemos testimonios de jóvenes estudiantes, nacionales y extranjeros, que vivieron una experiencia en Tsomanotik que ha transformado sus vidas, en que sentimos que todo esfuerzo se ve recompensado. Realmente esta experiencia compensa todos los esfuerzos y las frustraciones.
Yo creo que definitivamente es posible que este sueño siga evolucionando y que siga produciendo algunos momentos de duda pero muchos más de satisfacciones y sobre todo de proporcionarnos la certeza de que aún… ¡estamos vivos!
Bet Barrios
Tsomantik es fruto de un larguísimo sueño, muchos años, quizás 25, 30 o bastantes más, ya que desde pequeña fui sensible y consciente del sufrimiento de tantas personas, de muchísimas injusticias, de situaciones tristes, y ante estos hechos, preguntas eternas que por décadas han rondado mi mente: ¿y yo qué puedo hacer? ¿De qué modo puedo contribuir, aunque sea un poco, a aliviar y sobre todo, a transformar alguna de estas situaciones injustas? ¿Porqué yo he recibido tanto (salud, familia, estudios, bienestar, viajes, momentos bellos y felices, un maravilloso esposo e hijos) y en cambio tantas personas carecen de lo más básico para una vida digna? Yo no hice nada para merecer nacer en esta situación, con privilegios, dones y recursos, pude haber nacido siendo una niña de la calle, o una hija de una prostituta, o en un país en guerra, pero no fue así, pero no por mérito ni merecimiento mío, sino por puro regalo, por lo que estoy en deuda para compartir lo que he recibido; ¿y si yo fuera una niña de la calle: cómo me sentiría? ¿Qué es lo que yo desearía que alguien hiciera por mí?
Recuerdo el terremoto del 85, ya era yo mamá de dos pequeños, y ante la realidad de los niños huérfanos, como consecuencia de esa tragedia, surgió el deseo de adoptar al menos un niño, pero cuando lo propuse en mi casa, mi hijito de 5 años se puso muy mal y me dijo: “no mamá por favor no lo hagas”; ante lo cual reflexioné que, dado que él era mi primera responsabilidad, ése no era el momento adecuado para hacer algo así, que lo que en ese momento me tocaba hacer era otro tipo de acciones, pero que tarde que temprano la vida nos ofrecería a mi esposo y a mí la oportunidad de abrirnos de lleno a un proyecto a favor de otros, que el momento adecuado llegaría, y bien claro que llegó, de hecho ¡¡¡ya está aquí!!!
En el 2003 se puede decir que descubrimos el verdadero Chiapas, al tener la oportunidad de visitar varias comunidades indígenas, de vivir de cerca la pobreza y la sencillez, de palpar una vez más, tantas limitaciones y necesidades, y otra vez las mismas preguntas, y con ello iniciar, de un modo ya más comprometido, la búsqueda de qué hacer; una búsqueda que nos llevó casi 5 años, ya que por mayo del 2008 empezamos, con una chica de tiempo completo, a trazar las primeras ideas de lo que hoy es Tsomanotik.
El sueño empezó primero en forma de letras y palabras en la computadora, para de ahí saltar y tomar la forma, en noviembre del 2009, de un terreno de 3 hectáreas que hoy ocupa Tsomanotik, en un pequeño pueblito cañero llamado Tzimol, lugar que nos era totalmente desconocido hasta ese momento.
En febrero de 2009 iniciamos la construcción física de Tsomanotik, y de septiembre a Abril de 2010, cuando la mayor parte de la construcción física estaba casi terminada, la construcción humana casi se desmorona, ya que se presentaron situaciones muy difíciles a nivel de conflictos personales entre los integrantes, al grado, que alguien muy cercano nos dijo en Diciembre de 2009: “ yo en su lugar me olvidaba de Tsomantik”; sin embargo hoy, un año después, parecen tan lejanos esos momentos… ya que a partir de mayo del año pasado se inició la construcción humana de un gran equipo, y a partir de ahí hemos vivido una especie de “cuesta arriba”, ha sido un gran año y esperamos seguir en ésa línea.
Puedo resumir, que la construcción del sueño no ha sido nada fácil, porque para empezar el sueño nunca ha sido nítido, no hemos sabido ni antes, ni ahora mismo, qué es exactamente lo que buscamos hacer, ni hasta dónde nos llevará este sueño. Si bien, al inicio se trazaron algunas ideas, la “Vida” nos ha ido llevando por caminos ni siquiera imaginados, es maravilloso, empiezas a caminar y de pronto surgen encuentros, personas, situaciones, que van configurando el sueño de un modo jamás imaginado; han sido muchos los momentos difíciles, las dudas, los problemas, los conflictos, el no saber ni qué hacer, ni para dónde continuar, sin embargo, junto con los problemas van surgiendo al mismo tiempo las luces, los “ángeles” que de pronto, sin saber de dónde o como, se hacen presentes y pasan a formar parte importante de este sueño, personas que no conocíamos y que hoy son parte sustancial: Nico, Toño, Jaime, Don Romeo, José Ángel, Gely, Cely, Martita, Carole, Cookie, Mariam y tantos otros, que han dejado su huella, que han puesto, no solo un grano de arena, sino más bien una gran piedra en la construcción de este sueño.
Que nuestro Buen Padre Dios, que es quien nos ha movido y nos ha acompañado en todo momento, siga dándonos la fuerza y la luz para continuar por este camino incierto y muy bello, que no sabemos con precisión a donde nos llevará, pero que ha significado la etapa más plena de nuestra vida.
Tsomanotik - Manos Unidas en Solidaridad
Para más info vistar: http://www.manotik.org/
o enviar un correo a: bet@esalesadmin.com; info@manotik.org; martitam_rodriguez@yahoo.com.mx; mariam.baquedano@gmail.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario